Estamos abonados a partidos emocionantes cuando juegan el Liceo o la Escuela Naval, y este no ha sido menos. Quizá no tan brillantes como algunos ejemplos en el pasado muy reciente, pero incierto hasta el último segundo. El partido comenzaba muy parejo, con Liceo intentando explotar su fortaleza interior y con la Escuela fiel a su plan de siempre: tratar de llegar en transición (bastantes puntos metieron así) o si no era posible, mover la bola hasta encontrar el tiro liberado. Y encontraron los triples en este primer cuarto (hasta 4), pero Liceo daba réplica percutiendo en el interior. Las diferencias eran mínimas, 1-2p para cada equipo. En el 2º cuarto, desapareció parte de ese acierto ofensivo, y Liceo parecía encontrarse más cómodo con un ritmo algo más bajo. Aún así el partido iba por los mismos derroteros. Al descanso la Escuela ganaba por 2p.
El parón no le sentó bien al Liceo, que veía como la Escuela volvía a subir el ritmo del partido a uno más conveniente para ellos y poco a poco se escapaba en el marcador. Nada determinante, 8p, pero ya empezaba a ser colchón a tener en cuenta. Liceo estaba en problemas, pues con Germán muy bien vigilado por la defensa de la Escuela, los puntos tenían que venir de otras fuentes. Y esa fuente, que no es otra que el poderío interior, no sumaba tanto como querían, pues la Escuela acumulaba efectivos bajo su aro cuando el Liceo metía el balón ahí. El caso es que en el 4º período el Liceo debía echar toda la carne en el asador, y lo hizo, pero le faltó algo de tiempo: faltando 5 minutos aun estaba 6p abajo. Un intercambio de canastas les acercó un poco más en el marcador; se ponían a 4, con posesión a favor, con 2 minutos por jugar. Llegaron a ponerse a 3p faltando 1 minuto, pero la suerte de los tiros libres y el no acertar en algún momento en concreto de esas posesiones finales, hizo que la victoria cayese del lado de La Escuela Naval. Buen partido de ambos equipos.
Destacados, por LIC: Vicente (19p) y Germán (17p). Por ESC: Soto (15p) y Aguinaco (14p).